Recuerda algo que te hiciera sonreír ayer


Hoy me he topado con el siguiente mensaje de una mujer que aunque no conozco es como si fuera de la familia. No sé si algún día será mi amiga pero yo sí que lo soy de ella. Es Isabel Llano, Isasaweis:

"Cuando me levanto cada mañana procuro pensar algo bueno del día anterior, algo que me haya hecho feliz... Puede ser un bonito gesto de un amigo, una caricia de mi marido, un abrazo de un familiar, uno de tantísimos comentarios de cariño que me dejáis o alguna de vuestras preciosas cartas que guardo como tesoros, la nueva ocurrencia de esta linda pareja... Lo que sea que me haya hecho sonreír... ;) Lo hago ya en la cama, nada más abrir los ojos, y a menudo continúo pensándolo mientras preparo el desayuno, de modo que sin darme cuenta me sorprendo sonriendo mientras lo hago... ;) 

Seguramente de cada día vivido se podría sacar algo bueno, cosas sencillas... de la misma forma en que probablemente también se podría sacar algo malo... Pero las cosas feas las dejo en el día anterior, y las bonitas, las voy arrastrando conmigo día tras día ;) Así consigo empezar cada día con una sonrisa, y de verdad os digo que estoy segura de que ahí está el secreto de la FELICIDAD ;) 

Muuuuuuuuuuy buenos días a todos!!!!! ¿Qué os hizo sonreír ayer? ;)"



Esto es genial. muchas veces lo hago de manera involuntaria, pero creo que voy a empezar a hacerlo forzándolo un poquito, a diario (y tanto que forzándolo, para que no se me olvide he tenido que ponerme una alarma en el móvil :) )

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De la exitosa serie #KilometradasVarias tomada un día cualquiera


Una tripada, espíritus y una 'tribu' nueva

El domingo nos tomamos un respiro. Hacía tiempo que no nos adentrábamos al monte a la altura de Pimiango y es una de las excursiones que más me gusta hacer. La escapada fue breve, pero suficiente para recargar pilas y volver al trabajo, que estos días se nos acumula.

Primera parada. La Parra (La Franca, N-634). Nos encanta ir a este sitio de cocina sencilla y riquísima. Además, siempre pedimos lo mismo, contrariando nuestra filosofía para todo lo demás. Y eso nos gusta más aún. Costillas a la brasa, rabas y patatas con alioli. Y el precio no está nada mal, aunque hay varias bodegas por la zona en la que se puede comer rico y más barato. Esas tres raciones, tres cañas y dos helados salieron por 31,84€. 




Después de reposar un poco -me doy cuenta de que en la foto no parece demasiada comida, pero certifico que salimos con una tripada importante-, pusimos rumbo a la campa de San Emeterio, en Pimiango, para dejar el coche. A partir de ahí, caminamos hacia las ruinas del monasterio de Santa María de Tina, un lugar que está cargado de energía y de leyenda y que data del siglo XII.









La primera vez que fuimos allí encontramos un escenario que parecía haber acogido en más de una ocasión a peregrinos y grupos de personas con gusto por lo paranormal. Había papeles con anotaciones de sonidos o 'psicofonías'. Yo, que soy más bien aprensiva para esas cosas, me dejé impresionar bastante por la contemplación de esas anotaciones. De repente, es como si sintieras una enorme presión en los hombros. Y el lugar se convierte de pronto en otro lugar, más enérgico y enigmático de lo que parece a simple vista, que ya es mucho.

Cuando llegamos la caja seguía allí, pero no el cuaderno de las psicofonías. En esta ocasión, enredé un poco entre los papeles y vi muchas peticiones y deseos. Es increíble encontrarse cosas así, siempre me pregunto quién es el que empieza este tipo de ..., no sé cómo denominarlo ¿tradiciones? ¿escenarios de esperanza? ¿Y por qué allí?

Había algunos muy curiosos, como el de la madre que pedía "Que mis hijos sepan elegir el compañero para su vida. Salud para seguir viajando". Delicioso. O el de un estudiante más entusiasta que aplicado y que pedía aprobar 4º con todo sobresalientes, sólo que aprobar lo había escrito con 'V' (adjunto foto).


Después de pasar un rato en este lugar tan especial nos acercamos hasta la línea de la costa. Hasta nuestro árbol hamaca. Es increíble el contraste de colores. Merece mucho la pena visitar este lugar.





Ah! Se me olvidaba! Como pone en el título del post, este día también hubo tiempo para descubrimientos etnográficos! Germán me descubrió una historia increíble...

Resulta que a raíz de catástrofes pesqueras, los hombres de Pimiango comenzaron a especializarse en otra profesión. Se hicieron 'todos' zapateros. Su fama alcanzó a toda la Cornisa Cantábrica y con el tiempo se convirtieron en mucho más que un gremio. Eran un grupo reconocido, cerrado y con jerga propia que, según me han dicho, se sigue conservando en la zona: la mansolea. Es increíble, si. No me ha dado tiempo a buscar en Internet y aportar más datos, pero lo haré.... La historia se vuelve más surrealista aún, cuando me enteré que uno de ellos se hizo pasar por cura para tener una profesión "más honorable y sedentaria" y ejerció de ello durante años en Tresviso...

Para consultar el manual de jerga mansolea, puedes visitar este enlace 

Y este para ahondar en la historia del cura de Tresviso